En el sitio de internet de Noticiassinfronteras.com.mx, Fredy Peredes escribio la siguiente cronica:
El viento apago la vela y una vida llena de sonido se extinguio…
Alfonso Alonso Valadez volvió a reunir a sus amigos una vez más; pero en esta ocasión ya no pudieron escucharle. Un gran estuche se interponía entre los presentes y él. Su domicilio particular ubicado sobre la calle 55, entre 26 y 28 de la colonia Centro de la ciudad de Tenosique, tuvo como punto de reunión.
Todos sabían que el común denominador era la amistad que les unía al hombre que, con voz fuerte y modulada, escuchaban años atrás en su espacio “Deportinotas” dentro de la radiodifusora XEZX, La Voz del Usumacinta.
Ahora, él fue la noticia. Hubo llanto. Hubo tristeza. Hubo melancolía. También hubo infinidad de recuerdos.
“Me acuerdo que…”, era el comienzo de plática de cualquiera de los grupos que se reunían para compartir experiencias vividas con Alonso.
Nadie esperaba que fuera el corazón –el mismo que lo motivaba a seguir adelante con su familia desde que cruzó del norte de la república mexicana para este lado sureño–, el mismo que le quitaría la chispa de vida.
Coronas y flores aromáticas llenaron el recinto. El pésame llegó a los familiares más cercanos: su hijos; pues su compañera, Rosita Huerta Castillo, se le adelantó en el viaje. De no ser por el Infarto al Miocardio, juraría que lo hizo a propósito, el amor que le tenía valía todo.
Todos los días a las 08:30 de la mañana se escuchaba por la radio: “Deeepoortiiinoootaaaas” y la gente se preparaba para todo. Desde escuchar el juego más sonado, hasta la crítica constructiva para las autoridades municipales.
Sus familiares, al final, comprendieron que el destino es caprichoso. A ellos, se les va una parte del alma, a sus amigos una parte de su vida. A la vida se le anexa una historia. Y contarán: “Alonso Valadéz, el locutor de deportinotas en la ZX”.